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domingo, 14 de julio de 2013

La tragedia de la precariedad laboral y el paro

LA VIDA AL SOL

La primera lección para el periodista es que ninguno de los desempleados que entrevista quiere sentarse a la mesa de un buen restaurante. Todo lo más, un menú en un establecimiento mediocre, un plato único en una tasca próxima. Y ya es un lujo, por lo visto. El parado es una persona muy disciplinada, pudorosa, con gran sentido de la dignidad; que se escandaliza ante la idea de participar en lo que considera un derroche; que teme, prudentemente, los efectos anímicos de ocupar por unas horas un terreno prohibitivo, situado fuera de su alcance. 'Usted no se imagina las maravillas que yo puedo hacer con esos 30 euros que le pueden cobrar por comer ahí', dirá Alfredo Vargas en Oviedo y Antonio Álvarez en Madrid o repetirá con otras palabras Anabella Estévez en Sevilla. Los testimonios que se publican a continuación son historias comunes del desempleo y la precariedad laboral actual: parados de larga duración, jóvenes, mayores de 40 años, mujeres solas y con hijos, parejas que luchan por crear un hogar. Es un relato que huye deliberadamente de los casos más escabrosos, de las situaciones de marginalidad extrema, frecuentemente complicada con las drogas, la delincuencia, la enajenación mental o la prostitución. Como no van al cine, ninguno de los protagonistas de este drama olvidado que es el paro ha visto Los lunes al sol, la película de Fernando León de Aranoa.

El encuentro con el desempleo, el primer problema en las preocupaciones de los españoles, constituye para cualquier asalariado estable un brusco aterrizaje en un mundo de pobreza, aunque los damnificados oculten generalmente su situación con la vestimenta adquirida antes del desastre y a menudo guarden para sí -al periodista le consta- los aspectos más sórdidos de su situación. Como si en la España de 2002, la pobreza sólo pudiera aspirar a dar lástima; como si el paro no tuviera nombres y apellidos, ojos y cara; como si estuviera proscrito y fuera sospechoso de holgazanería, falta de iniciativa o debilidad de carácter. Gran parte de los parados que desfilan en este reportaje, auténticos héroes de la supervivencia cotidiana en situaciones límites, se sienten así, bajo la sospecha general, incubando una cierta tendencia a la autoinculpación. Piensan que son invisibles para la sociedad -'sólo somos un número'-, atribuyen su caso a la fatalidad y han interiorizado que la pobreza es como la peste, un flagelo que no conviene mostrar al vecindario y mucho menos exhibir en los medios de comunicación.

'Parados desanimados'

Y sin embargo, la sociedad española está más atacada por el paro y la precariedad que la mayoría de las europeas. Desde luego, son muchos más los heridos que los que gritan. Por encima de la evolución coyuntural de las cifras de desempleo -2.106.100 millones, el 11,41% de la población activa, según los datos oficiales; muchos más, hasta tres millones, si se suman los no inscritos en el Inem, lo que los sindicatos llaman los 'parados desanimados'-, los españoles viven hoy íntimamente preocupados por la inestabilidad laboral, por la amenaza de un panorama futuro teñido de subempleo e incertidumbre, por la precariedad que se extiende como una mancha de aceite entre los jóvenes y alcanza a los sectores y grupos sociales que pierden pie en los intersticios del sistema. De hecho, en las modernas relaciones laborales, el contrato indefinido aparece como una rareza en vías de extinción. Se calcula que sólo el 9% de los nuevos contratos son indefinidos y a tiempo completo. Más de la mitad tienen una duración inferior a los seis meses y un tercio está por debajo de los 30 días. Hay contratos por una semana, por un día y por una hora. Cuatro millones de personas, la cuarta parte de la población ocupada en España, tienen ya actualmente un contrato temporal.

El modelo de empleo estable en el que la continuidad en el tiempo jugaba a favor de las economías más débiles, en la medida en que posibilitaba el ahorro, pese a las estrecheces, y permitía ir progresando poco a poco en la vida (mejoras en la casa, un nuevo electrodoméstico, por fin el coche, los estudios del hijo...), se está deshaciendo a marchas forzadas con la irrupción de la precariedad. Ser pobre y trabajar han dejado de ser términos contrapuestos.

Justificada en su día como eficaz incentivo para la creación de puestos de trabajo, la temporalidad en el empleo está minando intensamente las bases mismas del proyecto de Estado de bienestar, al tiempo que desata las desigualdades y socava las clases medias. ¿Qué consecuencias sociales está produciendo el fenómeno? ¿Caminamos hacia el pleno subempleo? Un 20% de la sociedad española sobrevive hoy con complementos de mínimos, hay 660.000 prejubilados y la pobreza empieza a estar presente entre la población mayor de 50 años. La vivienda sube. ¿Se está creando una sociedad paralela de segunda división?

Hoy hay personas de 35 años que después de largo tiempo de actividad laboral fragmentada en contratos eventuales y forzosos periodos de desempleo descubren, desde el paro o la precariedad extrema, que tienen que volver a empezar desde cero, que siguen estando a prueba en todos y cada uno de los trabajos que les ofrecen.

Es el caso de Paloma. Madrileña, de 34 años, lleva toda su vida laboral trabajando en precario y nunca ha podido irse de vacaciones. 'Me he dejado la piel en las empresas, siempre dando lo máximo, tratando de aprender y de innovar. Total, para nada, porque el valor de la persona no cuenta. Te explotan y te engañan en los mejores años'. Paloma añora ahora aquellos primeros empleos: el de un restaurante por el que cobraba 180 euros al mes en 1987; el de recepcionista de hotel, años más tarde, que le garantizaba un sueldo de 540 euros. Secretaria de formación, habla inglés y francés, y ha hecho cursos de informática, de fotografía y de monitora de aeróbic; pero los empleos eventuales que encuentra tienen poco que ver con sus títulos.

Curiosamente, su situación laboral comenzó a empeorar el día en que decidió abandonar su empleo fijo en el hotel para aceptar un puesto mucho peor remunerado, pero que ofrecía la ventaja teórica de una futura promoción profesional en una empresa importante del sector tecnológico. Tardó tiempo en descubrir que conceptos como los de cambio, oportunidad y novedad constituían en su caso un espejismo. Como tantos otros jóvenes lanzados al terreno de la competitividad, asumió el riesgo convencida de que sus cualidades y su probaba capacidad de trabajo y adaptación le habilitaban para formar parte del grupo de escogidos triunfadores de su empresa. Lo que encontró fue mucha arbitrariedad, clanes de influencia, enchufes, poca solidaridad y ninguna presencia sindical.

Acumular antigüedad

Tras pasar por el paro y agotarlo, Paloma acabó poniendo copas en los bares de fin de semana y trabajando en una discoteca en Palma para poder seguir manteniendo a su madre, sin pensión, y a un hermano sin edad todavía para trabajar. 'No ahorraba. Tenía que pagarme el alojamiento, la comida... Volví cuando a mi madre le quitaron el piso de renta antigua y tuvimos que empezar a pagar una renta normal'. Después de varios trabajos encontró empleo en el aeropuerto de Madrid de la mano de una contrata que le renovaba el contrato de forma que no acumulara la antigüedad necesaria para poder reclamar un puesto fijo. La necesidad le llevó a compaginar dos trabajos distintos. 'Me levantaba a las cinco de la mañana y muchos días volvía a mi casa a la una de la madrugada. Nos mudamos de piso para acortar el tiempo perdido en el transporte, pero, en cualquier caso, era una vida de locos porque trabajaba entre 12 y 13 horas diarias y tampoco me estaba forrando. Con los dos sueldos sacaba a fin de mes un total de 990 euros'.

Un día explotó, se encaró con un jefe de servicio que le amenazó con reducirle las horas y pocos días después cayó en una grave depresión que la mantuvo de baja durante cinco meses. 'El psiquiatra me dijo que necesitaba un momento para mí, que había vivido sin una válvula de escape. Comencé a pintar en mis ratos libres, pero todavía me estoy recuperando. Soy muy buena en el trabajo, ¿sabe?, muy profesional. Lo de independizarme de mi familia y fundar un hogar y todo eso es una quimera, claro, pero yo sé que me buscaré la vida. Estoy aprendiendo a ser fuerte, a dejar las cosas negativas para poder sobrevivir'. Paloma ha descubierto que le gusta asistir a los desfiles militares y ver ondear la bandera española en el paseo de la Castellana. 'Soy española', apunta, sin venir muy bien a cuento. Puede ser un reproche ante la sensación de desamparo, la necesidad de reforzar su identidad. ¿No dicen los entendidos que, en la sociedad actual, la pérdida del empleo conlleva la pérdida de derechos sociales y también el desdibujamiento de la identidad?

Ana María Mora ha pasado toda la noche limpiando en un hospital de Sevilla, su ciudad. Está en buena racha, y quizá por eso hoy encara el futuro con mayor optimismo. Dice que hasta es posible que ella y su novio, Juan Carlos, lleguen a casarse, después de todo. Tiene 35 años y desde hace 12 vive por y para ese objetivo supremo de hacerse con una casa propia, tener hijos..., compartido por tantas otras parejas de novios eternos que no ven la oportunidad de emanciparse. Los psicólogos sociales creen que la inestabilidad laboral, la flexibilidad, la movilidad obligada y los bajos salarios disocian la voluntad del compromiso y dificultan enormemente eso que llaman 'la historia vital' y el desarrollo de un 'relato de identidad'. Así que Ana María debe de ser una superviviente. Desde que empezó a trabajar, en 1991, tras dejar los estudios de magisterio forzada por las necesidades familiares, ha conseguido cotizar a la Seguridad Social un total de tres años y medio, cifra nada despreciable para todos aquellos que como ella viven del trabajo temporal. 'Es porque siempre he buscado como una loca y lo he aceptado todo, sin pensar si me explotaban mucho o poco'.

A pesar de esa actitud tan dispuesta, hace poco estuvo a punto de decir que no por primera vez en su vida. 'Era un trabajo de limpieza en principio bastante bueno, porque son 27 días seguidos limpiando el Palacio de Exposiciones y Congresos. Nos habían dicho que nos iban a pagar a 4,32 euros ( 720 pesetas) por hora nocturna, pero luego resultó que había que descontar buena parte de ese dinero porque había una ETT [empresa de trabajo temporal] intermediaria. La gente se enfadó y algunas compañeras se fueron. Yo no, yo me quedé, pero casi se me saltan las lágrimas cuando una de las que se iban me preguntó que por qué me quedaba; si es que estaba casada, tenía hijos o qué'.

Sucesión de empleos

A lo largo de estos años ha trabajado también para la Junta de Andalucía, como puericultora, en un centro de menores en Carmona; ha sido monitora en aldeas infantiles en Cuenca, camarera en Lleida, vendedora en una tienda de recuerdos en Sevilla, promotora de ventas de colonias y de una marca de sopas, y carretillera en una gran superficie, empleo este último teóricamente asignado a los hombres. Dice que conoce muy bien el machismo imperante en el mundo del trabajo. Su contrato más largo, seis meses, lo consiguió en la Expo de Sevilla, pero lo habitual para ella son ofertas de días o semanas, un mes todo lo más, como sustituta en el sector de la limpieza. Ahora le parece increíble que la Junta le pagara hace 11 años 900 euros por trabajar de auxiliar de puericultora.

Su novio, Juan Carlos, tiene una experiencia similar, aunque ha conseguido ya hacerse con un perfil profesional más definido, tanto de mozo de almacén carretillero como de peón electricista. Tras pasar el COU intentó estudiar Informática y Económicas antes de lanzarse a las oposiciones a funcionario de prisiones. Fueron seis años intensos de estudio que no tuvieron premio final porque hay muchos licenciados en Derecho que optan ahora por estos puestos y porque a Juan Carlos le fallaron dos respuestas para poder hacerse con una plaza. 'Es que nos hemos juntado dos personas en mala situación', dice Ana María, como si la fatalidad fuera resultado del azar.

Por difícil que parezca, la pareja ha conseguido ahorrar 12.000 euros (dos millones de pesetas) en los últimos ocho años y medio. 'Ahorramos porque no gastamos nada, vivimos con nuestras familias y sólo nos permitimos algunos gastos para nuestras cosas cuando trabajamos los dos, y nunca por encima de los 90 euros al mes. Eso sí, tuve que comprarme un coche de segunda mano para poder ir a determinados trabajos'. Jamás han tenido una paga extra ni se han ido de vacaciones, y en todos estos años han celebrado su aniversario en dos ocasiones. 'Lo que hacemos es comprarnos unos batidos, y ya está. Nosotros no bebemos ni salimos, como no sea para ir de vez en cuando al botellón'. Ana María dice que está muy orgullosa de sí misma, de esos ahorros que ella contabiliza al céntimo que le permitirán algún día cumplir con el sueño de fundar un hogar. 'Encima te reprochan en la tele que las españolas no tenemos hijos, como si no supieran cómo está lo de la vivienda, y lo que cuestan los muebles y todo. De todas formas, yo voy a lanzarme aunque me vea hasta el cuello. Estamos muy enamorados, claro, y gracias a eso hemos podido sacar adelante nuestra relación. Juan Carlos es muy fuerte y me ha animado mucho'.

Sólo de pasada, Ana María indica que en estos años ha tenido dos intentos de suicidio. 'Tuve una temporada horrible. Me sentía impotente. No sabía quién era. Me encerraba en mi habitación a llorar porque me encontraba mejor llorando en casa que estando fuera. No quería salir, y al final fue el trabajo lo que me hizo superar aquella situación. Pero ahora estoy muy bien', afirma, animosa. 'Me he hecho fuerte, aunque siempre con la pena del trabajo. Vaya España que tenemos'.

Las ofertas que no llegan

Celia Alonso, de Bilbao, tiene 48 años y lleva cinco en paro preparando oposiciones a celadora, a auxiliar, a lo que sea, para el Servicio Vasco de Salud (Osakidetza). Todavía espera que le llegue la primera oferta del Inem. Ha trabajado desde los 17 años como administrativa en la rama del comercio, pero ahora no ve prácticamente posibilidades de poder reintegrarse al mercado de trabajo. 'A mi edad no es nada fácil. Yo me siento activa, físicamente muy bien y tengo buen aspecto; pero hay un veto a la edad, y siendo mujer... Como no tengas algún enchufe político aquí, no tienes nada que hacer. Me han robado mi espacio en la sociedad, me han condenado a vivir a expensas de mi marido. Yo he tenido la suerte de encontrar un buen hombre que lo está llevando bien, pero psicológicamente es muy fuerte tener que vivir y depender absolutamente de otra persona'.

No tiene hijos porque dice que, en la época en que pensó tenerlos, las mujeres perdían el empleo si se quedaban embarazadas. 'Fui aplazándolo, aplazándolo y al final se me pasó el tiempo. La sociedad exige hijos, cosas, pero no da nada. ¿Que qué pasaría si mi marido perdiera el empleo? Pues, un poco de pánico, ¿no?'. La responsable de una ETT local indica que le resulta imposible dar trabajo en una hamburguesería a una mujer de 40 años.

Cuando la empresa especializada en isótopos radiactivos para la que trabajaba anuló su contrato con la Policlínica de Oviedo, el físico nuclear Alfredo Vargas pensó que era una buena oportunidad para darse un respiro, seguir avanzando en los estudios de Medicina y probarse como cocinero, una faceta que siempre había cultivado. Así que renunció a las plazas en otros puntos de España que su empresa, una multinacional norteamericana, le ofreció como alternativa. Se había casado con una estudiante de Medicina de Oviedo y tenían ya dos hijos. Hizo Turismo, en la rama de Cocina, en la Universidad de Pamplona; pero, contra lo que pensaba, las cosas se fueron torciendo fatalmente y en 1983 terminó trabajando en Nueva York como cocinero en el hospital Monte Sinaí. La muerte de su mujer le obligó a volver a Oviedo para encargarse de sus tres hijos.

Ya no ha vuelto a tener un trabajo estable. Todo lo que encontró a su regreso, en 1989, fueron algunas clases particulares y trabajos eventuales de cocinero, panadero, vendedor de libros, camarero o repartidor, que difícilmente le aportan los 840 euros que necesita al mes para mantener a sus tres hijos, todos estudiantes. Tratar de ejercer su profesión de físico nuclear es una ilusión. 'Me he quedado completamente desfasado, los conocimientos han cambiado muchísimo. Ya no podría trabajar ahí'. Alfredo, de 49 años, limpia la casa, lava, plancha, hace las compras y cocina.

Desde 1984, Alfredo ha cotizado un total de cuatro años. 'En febrero último', cuenta, 'conseguí finalmente trabajar repartiendo productos de la tierra con una furgoneta. Me pagaban 600 euros, 100.000 pesetas, que era el sueldo que yo ganaba 10 años atrás como cocinero. Para mí ya no hay un contrato que no merezca la pena. Yo le besaría los pies al que me diera un trabajo'.

El centro de PM 40

En el centro de PM 40 (Parados Mayores de 40 años) de Avilés hay una reacción 'como de pánico' cada vez que se recibe una llamada con una oferta particular de empleo. Saben que si se dirigen a ellos es porque en la mayoría de los casos se trata de ofertas infames que no serían de recibo en ninguna otra instancia. Son ofertas del tipo '120 euros al mes por cuidar a un anciano durante ocho horas diarias', explica Blanca Fernández Valdés, de 58 años, presidenta de esta asociación. 'Piensan que van a encontrar aquí a los más desesperados, y lo malo es que aciertan. Las mejores ofertas son 240 euros sin seguro ni nada. Y eso que el cuidado de ancianos inválidos es un trabajo duro. Mucha gente termina con la espalda destrozada'.

Blanca cree que en ocasiones es necesario que el parado salga a cualquier precio de su aislamiento, aunque sea a través de aceptar ofertas tan denigrantes. 'En según qué casos, puede ser peor quedarse en casa mirando por la ventana porque el aislamiento termina afectando a la salud. En esta sociedad nuestra', señala, 'cuando te falta el dinero, te falta todo, y también te falta la salud'. Durante los 10 años que lleva funcionando, la asociación PM 40 de Asturias, creada por tres mujeres y un hombre con la idea de procurarse un trabajo, ha facilitado el trabajo a unas 200 personas. Los nuevos serenos de Avilés, los empleados en el reciclaje de las basuras y los aparcacoches son los modestos -tan modestos como vitales para quienes gracias a eso han conseguido salir del pozo- yacimientos de empleo que cultiva esta asociación, nacida de la precariedad. Nada pueden hacer por los inmigrantes sin papeles que les mandan desde Cáritas.

Hay una palabra que los desempleados pronuncian repetidamente en sus monólogos, una palabra, aparentemente inapropiada, a la que invocan en tono de demanda o de súplica durante sus conversaciones con el periodista. Es la palabra paz, la paz entendida como un asiento mínimo material, anímico y afectivo sobre el que poder reconstruir sus vidas desarboladas por la inestabilidad permanente, minadas por la ansiedad. 'Necesito un poco de paz', concluyen, cuando las reflexiones están a punto de arañarles el corazón y destapar emociones más descarnadas. Es la falta de esa paz lo que les impide muchas veces aplicarse eficazmente a la búsqueda de un trabajo, adaptarse a los cambios, sacar provecho de las lecturas, conciliar el sueño, disfrutar de una cerveza con un amigo y de los rayos de sol que bañan gratuitamente el banco del camino; gozar de un amanecer, de un gesto de cariño, de un abrazo sincero.

Sobrevivir al reto diario

EL RETO DIARIO de Antonio Álvarez es subsistir con los 25 euros a la semana que se ha asignado para desplazarse por Madrid, hacer frente a pequeños gastos inevitables y no renunciar enteramente a su 'vicio' del tabaco. 'La clave', subraya, 'está en la administración perfecta del bonobús'. Hace sólo tres años, este licenciado en filología alemana y española dirigía a 150 personas en el Departamento de Medio Ambiente de la Diputación de Stuttgart (Alemania). Ganaba 2.400 euros netos al mes y viajaba frecuentemente a Francfort, Múnich y Berlín para asistir a la ópera y el teatro, sus dos grandes pasiones. A sus 47 años y soltero, tenía un horizonte asegurado. Vivía muy bien, sin más problema que el gusanillo nostálgico del regreso a la España natal que sus padres tuvieron que abandonar cuando él tenía nueve años. 'Decidí volver cuando murieron mis padres porque sentía que me faltaba algo y supuse que sería la añoranza de mi país, la necesidad de una forma de vida más cálida que la alemana'. Hoy vive de la caridad, como dice él, alojado en casa de una tía y de su prima también desempleada. 'No sospechaba que la España que crece por encima de la media europea pudiera darme este trato. Tengo una vasta cultura y experiencia en el mundo de la empresa. Soy bilingüe en alemán y español, hablo bien inglés y sé italiano, holandés y algo de sueco. ¿De qué me sirve todo esto en una sociedad que niega el pan y la sal a los mayores de 40 años? No hace mucho intenté que me dieran un trabajo en la limpieza. 'Caballero, ¿cómo va a hacer de interino con su currículo y sus títulos?', me dijo la empleada de la ETT. '¿Y de qué quiere que viva?', le contesté yo'.La jornada de Antonio empieza temprano. Se ha vuelto insomne. Ahora cuenta las horas hasta que dan las seis y es que le ha salido una clase de alemán a primera hora con una persona amiga en otro punto de la ciudad. 'Queda lejos, pero voy andando porque así me ahorro el autobús. Cuando vuelvo a casa, leo los anuncios aunque sé con lo que me que voy a encontrar: ofertas para profesionales jóvenes y telemarking, vender cosas que yo no compraría y que todo lo más, trabajando a tope, te permiten sacar entre 360 y 480 euros. De todas formas, como no quiero perder la esperanza sigo contestando y mandando currículos. ¿El Inem? Me han propuesto dos cosas en tres años. La primera vez me encontré con que la plaza ya estaba ocupada cuando llegué a la empresa; en la segunda empresa resultó que en realidad no necesitaban a nadie. Al principio me dieron una ayuda temporal de retorno de 312 euros y ahora estoy cobrando 336 euros de paro porque trabajé durante un año para una academia de inglés que cerró. Redondeo el subsidio con clases particulares, en negro, por supuesto, hasta llegar a los 900 euros o así.Está pasando unos años 'infames', sorteando a duras penas la depresión. 'Durante el primer año piensas que hay un cierto horizonte; en el segundo compruebas que la perspectiva se cierra, y en el tercero ya lo ves todo negro. Ahora los signos positivos ya no me producen alegría porque creo que he perdido la esperanza'.

José Luis Barbería: La vida al sol, EL PAÍS, 11 de noviembre de 2002

viernes, 7 de junio de 2013

Migraciones trágicas

La coincidencia en una misma semana de dos tragedias en las costas españolas relacionadas con las migraciones, con decenas de muertos (entre ellos, media La coincidencia en una misma semana de dos tragedias en las costas españolas relacionadas con las migraciones, con decenas de muertos (entre ellos, media docena de bebés), ha hecho recordar la fatídica crisis de los cayucos del año 2006. Cada vez que se reproducen esas sobrecogedoras imágenes, casi siempre en periodo estival, la inmigración adquiere un mayor protagonismo en las encuestas de opinión.

El que los caudales migratorios hacia Europa no parezcan disminuir, pese a que el continente -y nuestro país, una de las puertas de entrada estratégicas por su geografía- padezca una crisis económica que se manifiesta en crecimiento del desempleo y empeoramiento de las condiciones de vida, muestra lo equivocado (o lo demagógico) de denominar efecto llamada a lo que son, sencillamente, factores de atracción o un efecto salida, reflejo de que la frontera sur de Europa separa dos partes del planeta con las mayores diferencias de renta entre ellas.

Esta primera década del siglo XXI es otro periodo de grandes migraciones, como lo fue el final del XIX y el principio del XX. Se estima que el 3,5% de la población mundial (alrededor de 220 millones de personas) está inmerso en diferentes movimientos de personas. Nuestro país es un actor principal en los mismos: según el último padrón, el número de extranjeros que habitan en territorio español es el 11,3% de la población total, más de cinco millones de personas. Además, se considera que entre 400.000 y 600.000 personas están sin papeles después del proceso extraordinario de regularización del año 2005. Si se amplía el foco, se manifiesta mejor el enorme cambio sociológico que ello ha supuesto: en el plazo de unas tres décadas, España ha pasado de tener alrededor del 10% de su población emigrada en otros países a recibir a un 10%-11% de inmigrantes de otros países. Es muy difícil encontrar precedentes del mismo tipo en la historia contemporánea.

A estudiar estos movimientos a nivel mundial -y en España-, y a analizar sus consecuencias económicas, dedica su último y muy pedagógico libro el economista Guillermo de la Dehesa (Comprender la inmigración, Alianza Editorial). Lo hace contemplando la inmigración como un capítulo más del proceso globalizador que estamos viviendo, que tuvo su origen en los años sesenta del pasado siglo y que se aceleró dos décadas después. De entre las causas que explican esta ola migratoria de principios de siglo, De la Dehesa destaca el desequilibrio demográfico: por una parte, hay una fuerza laboral decreciente entre la OCDE (los 30 más ricos) y en la Europa central y oriental ex comunista por el creciente proceso de envejecimiento de su población, por una baja tasa de fecundidad y una esperanza de vida cada vez más larga; por la otra, un exceso de población en edad de trabajar en casi todos los países en desarrollo, con excepción de China debido a su política de limitar la prole a un solo hijo por familia.

ESTEFANÍA, J.: Migraciones trágicas, EL PAÍS, 13 de julio de 2008

domingo, 26 de mayo de 2013

Avance de la Estadística del Padrón Continuo a 1 de enero de 2013

El total de residentes en España a 1 de enero de 2013 es de 47.059.533 habitantes, según el avance del Padrón, lo que supone una disminución de 205.788 personas respecto a los datos a 1 de enero de 2012. De este total, 41.539.400 tienen nacionalidad española (88,3%) y 5.520.133 son extranjeros, lo que representa el 11,7% del total de inscritos. Estas cifras que hoy se publican son un avance provisional. 

Durante el año 2012, el número neto de españoles empadronados experimenta un aumento de 10.337 personas (0,02%), mientras que el de extranjeros desciende en 216.125 (–3,8%). Entre estos últimos, los pertenecientes a la UE-27 disminuyen en 90.639 (hasta un total de 2.352.978 personas), mientras que los no comunitarios se reducen en 125.486 personas (situándose en 3.167.155). 

Datos provisionales. Avance de la Estadística del Padrón Continuo a 1 de enero de 2013

Padrón 2013
Datos provisionales
% Padrón 2012
Datos definitivos
% Variación
absoluta
Variación
relativa
Total 47.059.533 100,0 47.265.321 100,0 -205.788 -0,4
Españoles 41.539.400 88,3 41.529.063 87,9 10.337 0,0
Extranjeros 5.520.133 11,7 5.736.258 12,1 -216.125 -3,8
      UE-27 2.352.978 5,0 2.443.617 5,2 -90.639 -3,7
      no UE 3.167.155 6,7 3.292.641 7,0 -125.486 -3,8
Estadística del Padrón Continuo-Año 2013 (Datos provisionales)

Población por sexo, lugar de nacimiento y edad 

El 49,2% del total de inscritos en el Padrón son hombres y el 50,8% son mujeres. Entre los españoles hay más mujeres (51,1%), mientras que entre los extranjeros predominan los hombres (51,5%). 

Datos provisionales. Avance de la Estadística del Padrón Continuo a 1 de enero de 2013 
  
Total   % Españoles % Extranjeros %
Ambos sexos 47.059.533  100,0 41.539.400  100,0  5.520.133  100,0
Hombres  23.165.987 49,2 20.323.074 48,9 2.842.913 51,5
Mujeres 23.893.546 50,8 21.216.326 51,1 2.677.220 48,5


El 85,9% de la población empadronada ha nacido en España y el 14,1% en el extranjero. Por nacionalidad, el 96,2% de los españoles ha nacido en España, mientras que en el caso de los extranjeros esta cifra es del 8,4%.

Población por lugar de nacimiento y nacionalidad 

Datos provisionales. Avance de la Estadística del Padrón Continuo a 1 de enero de 2013Total Nacidos en % respecto Nacidos en % respectoEspaña al total el extranjero al totalTOTAL 47.059.533 40.441.362 85,9 6.618.171 14,1Españoles 41.539.400 39.976.773 96,2 1.562.627 3,8Extranjeros 5.520.133 464.589 8,4 5.055.544 91,6

Desde que en 1998 se comenzaron a publicar las Cifras oficiales de población provenientes de la Revisión padronal a 1 de enero, la población empadronada en España había aumentado todos los años, siendo éste el primero en que experimenta un descenso (de 205.788 personas), según los datos provisionales. Durante esos últimos años el aumento fue debido, fundamentalmente, a la inscripción de extranjeros, cuya cifra pasó de 923.879 en el año 2000 a 5.747.734 en 2010. En 2011 las inscripciones netas de extranjeros ya fueron negativas (–15.229). Y en 2012 lo han vuelto a ser, y en mayor cuantía (–216.125)

Por edades, el 15,9% de la población tiene menos de 16 años, el 40,2% tiene entre 16 y 44 años y el 43,9% tiene 45 o más años. Por nacionalidad, cabe destacar la diferencia en el grupo de 16 a 44 años. Así, mientras que los empadronados españoles de estas edades representan el 37,7% del total, el porcentaje se eleva al 58,8% en el caso de los extranjeros. 

Porcentaje de población por nacionalidad y grupos de edad.

La edad media de la población empadronada es de 41,9 años, siendo la de los españoles de 42,8 años y la de los extranjeros de 35,0 años. Las edades medias más altas entre las nacionalidades predominantes se dan en los ciudadanos británicos (52,0 años), alemanes (50,7) y franceses (41,7). Por el contrario, las más bajas corresponden a los ciudadanos marroquíes (28,2 años), pakistaníes (29,5) y chinos (29,5). 

Datos por comunidades y ciudades autónomas 

En el último año la población disminuye en todas las comunidades autónomas y sólo aumenta en la ciudad autónoma de Melilla (2.798 personas más). Las comunidades autónomas más pobladas siguen siendo Andalucía, Cataluña, Comunidad de Madrid y Comunitat Valenciana. Castilla y León (–30.605 personas), Andalucía (–28.711) y Comunitat Valenciana (–24.901) registran las mayores reducciones de población en términos absolutos entre el 1 de enero de 2012 y el 1 de enero de 2013. Por su parte, los menores descensos de población corresponden a la ciudad autónoma de Ceuta (–125 personas), Comunidad Foral de Navarra (–702) y La Rioja (–2.120). Las comunidades autónomas con menos población siguen siendo La Rioja, Cantabria y Comunidad Foral de Navarra. En términos relativos, las mayores reducciones de población se presentan en Castilla y León (–1,2%), Castilla-La Mancha (–1,2%) y Principado de Asturias (–0,9%). En la ciudad autónoma de Melilla el incremento relativo es del 3,5%.

Distribución de los ciudadanos extranjeros por comunidades y ciudades autónomas 

La proporción de ciudadanos extranjeros sobre el total de la población residente en España se sitúa en el 11,7%. Las comunidades con mayor proporción de extranjeros son Illes Balears (20,1%), Comunitat Valenciana (16,8%) y Región de Murcia (15,7%). Por el contrario, las que tienen menor proporción de extranjeros son Extremadura (3,7%), Galicia (4,0%) y Principado de Asturias (4,5%). 

Durante el año 2012 el número de extranjeros disminuye en todas las comunidades autónomas y sólo se incrementa en la ciudad autónoma de Melilla (1.331 más). Las comunidades autónomas que registran las mayores reducciones de población extranjera en términos absolutos son Comunidad de Madrid (–58.668), Cataluña (–32.302) y Comunitat Valenciana (–23.809). Por su parte, las menores reducciones de población extranjera en ese período corresponden a Aragón (–180 personas), la ciudad autónoma de Ceuta (–377) y Cantabria (–851). En términos relativos, las mayores reducciones de población extranjera se dan en Illes Balears (–7,8%), Castilla-La Mancha (–6,7%) y la ciudad autónoma de Ceuta (–6,5%). En la ciudad autónoma de Melilla el incremento relativo es del 11,8%. 

Distribución de los ciudadanos extranjeros por nacionalidades 

Los extranjeros residentes en España pertenecientes a la UE-27 suman 2.352.978. Dentro de éstos, los más numerosos son los rumanos (868.635), seguidos por los británicos (383.093) y los italianos (192.147). Entre los extranjeros no comunitarios, destacan los ciudadanos marroquíes (787.013), los ecuatorianos (262.223) y los colombianos (221.361). 

Entre las principales nacionalidades, sólo tres aumentan su número de ciudadanos durante 2012: China (3.647 más), Pakistán (730) e Italia (246). Por el contrario, los mayores descensos se dan entre los ciudadanos de Ecuador (–45.951), Rumanía (–28.568) y Colombia (–24.984).

En términos relativos, entre las nacionalidades con mayor número de empadronados, los incrementos corresponden a los ciudadanos de China (2,1%), Pakistán (0,9%) e Italia (0,1%). Por el contrario, los mayores descensos de población se dan entre los ciudadanos de Ecuador (–14,9%), Argentina (–10,8%) y Perú (–10,6%). 

Por grupos de países, los más numerosos son los ciudadanos de la UE-27, que representan el 42,6% del total de extranjeros. Le siguen los de América del Sur, que suponen un 21,1% del total.

Distribución de la población extranjera por sexo 

En el colectivo extranjero la proporción de mujeres es mayor en las nacionalidades americanas. En cambio hay más hombres en las nacionalidades africanas y asiáticas.

Datos de municipios por tramos

De los 8.117 municipios que hay en España, 4.901 tienen una población menor de 1.000 habitantes. Las comunidades con mayor número de municipios con menos de 1.000 habitantes son Castilla y León (con 1.986 municipios), Castilla-La Mancha (628) y Aragón (619). Por el contrario, las comunidades con menor número de municipios menores de 1.000 habitantes son Canarias (un municipio), Región de Murcia (dos) e Illes Balears (seis). En cuanto a municipios de mayor tamaño, en España hay 63 municipios mayores de 100.000 habitantes. De ellos, 12 pertenecen a Andalucía, 10 a Cataluña y 10 a la Comunidad de Madrid.

El 39,7% de la población empadronada en España reside en municipios mayores de 100.000 habitantes. Por comunidades, los porcentajes más altos se dan en Comunidad de Madrid (72,5%) y Aragón (50,7%). Los más bajos corresponden a Castilla-La Mancha (8,2%) y Extremadura (13,7%). 

Por otro lado, el 20,9% de la población vive en municipios menores de 10.000 habitantes. Por comunidades, los porcentajes más elevados se dan en Extremadura (50,7%) y Comunidad Foral de Navarra (45,6%), mientras que los más bajos corresponden a Región de Murcia (4,5%) y Comunidad de Madrid (5,8%). 

En los municipios menores de 1.000 habitantes el 6,7% de la población es de nacionalidad extranjera. En los municipios con más de 100.000 habitantes este porcentaje es del 12,2%. El porcentaje más elevado de extranjeros (14,1%) se da en los municipios con población entre 50.001 y 100.000 habitantes. En España existen 263 municipios con un porcentaje de extranjeros superior al 25% respecto a su total poblacional. En 33 de ellos este porcentaje supera el 50%. En más de la mitad de los municipios (4.261) el porcentaje de extranjeros respecto al total de su población no supera el 5%.

Fuente: INE

sábado, 25 de mayo de 2013

Población de Cördoba, 1 de enero de 2013

Por segundo año consecutivo, los datos del padrón de población publicados ayer por el Instituto Nacional de Estadística recogen un descenso de la población de la provincia de Córdoba, que se ha situado a 1 de enero del 2013 en 800.953 habitantes, una cifra un 0,44% inferior a la que se registraba doce meses antes, cuando la provincia de Córdoba tenía 804.498 residentes. Este descenso es ligeramente mayor al que se registró el año pasado, que se situó en el 0,3%, y que era el primero después de veinte años seguidos de incremento poblacional en la provincia de Córdoba.

De las 3.545 personas menos que residen en Córdoba, el descenso mayor se ha dado en los varones, con una caída de 1.890 (un 0,47%) frente a las mujeres, con un descenso de 1.655 (un 0,40%). Porcentualmente, el grupo que más ha caído ha sido, igual que el año pasado, el de los extranjeros, que se ha reducido en 577 personas, lo que representa un 2,25%, ya que de los 25.817 ciudadanos no españoles empadronados hace un año se ha pasado a los 25.240 de diciembre del 2012. En este caso, son los hombres los que han protagonizado una mayor caída ya que de los 13.284 que se contabilizaban el año pasado, se ha pasado a los 12.804 de este año, cifra que representa una disminución del 3,61%. Por su parte, las mujeres extranjeras apenas han disminuido, ya que 12.533 se ha pasado a 12.436, apenas 96 menos, un 0,77%. Pero también ha caído la cantidad de españoles que residen en la provincia, aunque con un descenso algo más moderado, ya que los 778.681 ciudadanos nacionales empadronados a finales del 2011 se ha pasado a los 775.713, lo que supone una caída del 0,38%.

Según los datos del INE, la edad media de los cordobeses es de 41,5 años, siendo las mujeres la que tienen la media mayor, que se sitúa en 42,9, frente a los hombres, que se quedan en 40. Estas cifras, sitúa este dato ligeramente por encima del registrado el año pasado cuando la edad media de los ciudadanos de Córdoba era de 41,2 años.


martes, 14 de mayo de 2013

Encuesta Nacional de Inmigrantes

La ENI pone de manifiesto una gran heterogeneidad en la experiencia migratoria tanto en España como en la Comunitat Valenciana. Nuestra capacidad para mostrar esta diversidad en el Informe se encuentra limitada por las categorías básicas de agrupación utilizadas en esta primera explotación de los datos. Aún así, se desprende de los mismos que el fenómeno en España dista mucho de ser homogéneo. Hay inmigrantes para todos los gustos: desde los muy jóvenes a los muy viejos, desde personas sin apenas educación a profesores de universidad, desde jornaleros hasta empresarios y desde personas que residen en viviendas de tamaño minúsculo y con gran hacinamiento a personas que viven en barrios privilegiados.

Los inmigrantes provienen de un número relativamente limitado de países, sobre todo si comparamos la situación en España con la de otras naciones europeas. El contingente procedente de América Latina es muy importante, así como el de Europa occidental, Marruecos y el Este de Europa, en particular Rumania. Esta reducida variedad de orígenes puede ser una ventaja en algunos contextos (por ejemplo, por la presencia de muchas personas de una cultura no lejana a la española), pero también una desventaja en otros (al hacer más difícil el proceso de asimilación de colectivos numerosos con un alto nivel de cohesión interna).

Los inmigrantes entrevistados son personas que en su gran mayoría llegaron en los últimos 10 años. Ello significa que se trata de colectivos nuevos, con raíces poco profundas en nuestro país. De nuevo, esta realidad constituye una ventaja desde ciertos puntos de vista y una desventaja desde otros.

La ENI muestra la existencia de dos grandes tipologías migratorias que evidencian una gran disparidad. Por un lado, las personas procedentes de los países andinos, buena parte de los africanos, de la Europa del Este tienen todas las características de ser inmigrantes, digamos, económicos. Son jóvenes, han llegado recientemente, realizan trabajos poco cualificados y participan en redes de apoyo muy cohesionadas. Por el contrario, los inmigrantes procedentes de los países desarrollados muestran una cara muy diferente, con altos niveles de educación, gran presencia de individuos que han llegado a España con la jubilación en la mano, un fuerte peso de hogares unipersonales y con trabajos —si es que trabajan— en sectores de alta cualificación. El colectivo de los países latinoamericanos no andinos así como una parte de aquellas personas nacidas en África tiene mucho más en común con los inmigrantes de los países desarrollados que con los de otros orígenes, aunque sin tener del todo su nivel. Es evidente que en España como en la Comunitat Valenciana hay “extranjeros” y hay “inmigrantes”. Las diferencias observadas son tan fuertes como para aconsejarnos cautela a la hora de utilizar el mismo término para ambos grupos.

Nuestra capacidad de ver esta diversidad se encuentra severamente limitada por las agrupaciones por zonas de origen que se han utilizado en este Informe. Los entrevistados procedentes de los países desarrollados incluyen británicos, franceses y alemanes, pero también portugueses que participan en el fenómeno migratorio de forma muy diferente. Otro tanto cabe decir de otros colectivos. El grupo de países no andinos de América Latina incluye argentinos, uruguayos, cubanos y venezolanos, pero también paraguayos y dominicanos. Esta diversidad de experiencia migratoria va más allá del país de origen, ya que dentro de los originarios de un determinado colectivo (digamos, los marroquíes o los colombianos) hay personas de alto nivel educativo que perciben salarios elevados, junto con otras personas en los peldaños más bajos de la escala social. La utilización de categorías generales de agrupación fue una necesidad ineludible en un Informe de estas características, pero los resultados presentados nos animan a buscar más diversidad en análisis futuros.

La ENI pone de manifiesto que ha habido inmigración en España de forma ininterrumpida desde hace décadas. Si bien es cierto que la intensidad del fenómeno es mucho mayor en los últimos años, no menos importantes son las personas que llegaron hace años y que han decidido quedarse. Ahora bien, a lo largo de todo el Informe se ha podido ver que se trata de fenómenos migratorios muy diferentes. Aún a riesgo de generalizar en exceso, cabe afirmar que las personas que llegaron hace años solían venir de situaciones sociales relativamente acomodadas, a menudo llegaban a España como niños con el resto de su familia y en la actualidad ocupan puestos ya relevantes en la sociedad española. Las personas que han llegado en los últimos años han venido de otros orígenes, por regla general en edad de trabajar y sin el resto de la familia, y ocupan puestos poco cualificados en el mercado laboral. Estas diferencias no se explican sólo por el tiempo de estancia y las posibilidades de progreso que ofrece, sino porque se trata de corrientes migratorias muy diferentes: una más tranquila, basada en buena medida en lazos preexistentes con la sociedad española, y otra en una época de aluvión migratorio en la que las personas que llegan vienen de países nuevos y optan por España tal vez porque les resulta más difícil alcanzar los destinos migratorios verdaderamente apetecibles para ellos (Reino Unido, USA, etc.).

http://ive.ive.es/portal/page/portal/IVE_PEGV/CONTENTS/ENI/2007/cas/Conclusiones.html

jueves, 25 de abril de 2013

La vida se alarga hasta los 80

En España cada vez se vive más, sobre todo las mujeres, que se encuentran entre las más longevas del planeta. Así lo demuestran las últimas cifras. Desde 1995, la esperanza de vida al nacer se ha incrementado en más de dos años, hasta llegar a una media de 80,23 años, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Dos años que tienen su peso, si se tiene en cuenta que las nuevas ganancias arrancadas al tiempo se están cosechando en los años finales de vida. Las mujeres mantienen la antorcha de la longevidad respecto a los hombres, con una diferencia de seis años: ellas tienen una esperanza media de vida de 83,48 al nacer y ellos, a pesar de mejorar, sólo alcanzan los 76,96 años.

Las españolas, además, gozan de una posición privilegiada dentro de la UE. Sólo las francesas van por delante, con una esperanza de vida de 83,82 años. "Más que en un solo año hay que poner la mirada en la tendencia", afirma Amando Blanes, del Centro de Estudios Demográficos de Barcelona. En ese sentido, españolas y francesas no sólo comparten el primer puesto de la Unión. Se encuentran en la cima de los países occidentales. "Sólo las japonesas las superan. Japón es el referente mundial, tanto para mujeres y hombres", indica Blanes.

Los mayores de 65 años, los que más ganan

A principios de siglo, la reducción de la mortalidad infantil fue decisiva para ampliar la esperanza de vida. "Las ganancias se libraban a edades tempranas", evoca Amando Blanes. En la última década, "las enfermedades crónicas se han ido desplazando a edades avanzadas, y es en ese tramo donde se juega ahora la batalla", continúa. No en vano, desde 1981, la esperanza de vida de hombres y mujeres mayores de 65 años se ha incrementado en 3,2 y 2,4 años, según el INE."Muchas de las ganancias actuales se deben a la llamada revolución cardiovascular, es decir, a los avances de los últimos años para reducir la mortalidad por esta causa", agrega el demógrafo.Un enigma fascinante es qué sucederá en los próximos años. Los expertos discuten si la esperanza de vida se alargará de forma sucesiva o si se está ya cerca del límite, aunque se eleve aún unos cuantos años. El reto médico se encuentra ahora en el control de las enfermedades oncológicas. "El campo de acción por así decirlo se situará en la población octogenaria", añade Blanes.Ignacio Duque Rodríguez-Arellano explica que las expectativas españolas a la luz de estos datos, son formidables. "En los años ochenta, la mortalidad en varones jóvenes se vio afectada por la irrupción del Sida y el fenómeno de la drogodependencia, un doble impacto que se ha reducido en estos momentos".Los especialistas se muestran cautos al tratar de explicar qué factores determinan la longevidad. "Hay cosas curiosas: se asocia una mejor vida a la dieta mediterránea, y es cierto, pero en Valencia la incidencia cardiovascular es importante", argumenta Amando Blanes. Fuera de España, "sorprende las diferencias de vida entre países tan próximos como Suecia donde las mujeres tienen una expectativa de vida similar a la de las españolas, y Dinamarca, donde la esperanza de vida para ellas baja dos años"."La esperanza de vida, además de ser un concepto intuitivo, es un artificio que nos permite tener un indicador del momento", afirma Duque.
Suecia, Finlandia e Italia, son otros de los países europeos en los que la mujer ha logrado alargar la vida. Las rumanas, con una esperanza de 75,70 años, ocupan el último peldaño en este club de afortunadas.

"Los hombres han ganado vida, pero menos", valora Blanes. Si se mira el mapa europeo surgen sorpresas: los varones no siguen el mismo orden que las mujeres. La vanguardia la ocupan los suecos, seguidos de irlandeses, malteses, holandeses e italianos. Y en sexto lugar los españoles, con una media de 76,98 años de vida. Detrás, pero casi a la par, los franceses, con 76,74 años.

¿Por qué viven más las mujeres? "No hay una sola respuesta. Hasta la primera mitad del XX se atribuía a que los hombres trabajaban duro, en condiciones penosas, y se creía que la incorporación de la mujer a la vida laboral acortaría distancias, pero no ha sido así", declara Ignacio Duque Rodríguez-Arellano, subdirector general de Estadísticas de Población e Inmigración del INE. "Así ocurre, además en otros países. Las mujeres viven más porque mantienen otras pautas, otro estilo de vida, una diferente relación con el propio cuerpo", aventura. Por su parte, Blanes asocia una mayor mortalidad masculina a los accidentes de tráfico. "Aunque han disminuido, en España constituyen un riesgo mayor que en otros países del entorno", apunta.

Aunque el abismo entre hombres y mujeres viene de antiguo, el responsable del INE asegura que desde 1996 se ha reducido ligeramente. A Amando Blanes le llama más la atención la dicotomía entre comunidades autónomas que entre hombres y mujeres. "En el centro y el norte, la esperanza de vida es más alta que en sur. Todos avanzan, pero no ha habido convergencia. Hay patrones territoriales fijos". El demógrafo lo atribuye no sólo a la renta o la dieta, sino a una diferente organización del sistema de salud. Duque, por el contrario, minimiza el impacto de las diferencias sanitarias en este campo. "Es más complejo. Hay factores ambientales, y hasta flujos migratorios a considerar: desde jóvenes que acuden al centro o al norte, a personas que al final de su vida se afincan en la costa". El debate no está cerrado.

Inmaculada de la Fuente, El País, 30 de octubre de 2007

domingo, 14 de abril de 2013

Las epiemias en la Edad Moderna

En España se registraron focos epidémicos importantes en los años 1597, 1602, 1629-31, 1647-52, 1676-85 y 1694-95. La peste procedía a menudo del Mediterráneo, del Norte de África o del Oriente Medio y su transmisión se aducía al paso de ejércitos y vagabundos. Las consecuencias del contagio eran dispares, mas rápidas e intensas en las zonas urbanas que en las rurales por la mayor densidad de población, afectando especialmente a los grupos de edades de adolescentes y adultos más que a la población infantil, también con más riesgo entre las clases populares que en las privilegiadas por su distinta posibilidad de desplazamiento hacia zonas no contagiadas.

Para evitar o limitar el desarrollo de la epidemia, las autoridades municipales dictaban una serie de medida de prevención, ya que la única fórmula efectiva era la de aislar el territorio, establecer un cordón sanitario que impidiera el paso, por este motivo se cerraban las puertas de entrada a las ciudades, así como las de aquellas casas que daban a las calles principales, o las de los hostales. También se aislaba a los afectados en lugares fuera de la ciudad. Otros recursos eran mejorar la limpieza de los lugares públicos  facilitar el abastecimiento de los productos de subsistencia para hacer menos propenso el desarrollo de la enfermedad por subalimentación.

DANTI, Jaume: Las claves de la crisis de siglo XVII

Densidad de población en España. 2011

Este mapa de coropletas representa la densidad de población en cada una de las cincuenta provincias de España (no se tienen en cuenta Ceuta y Melilla) expresada en habitantes por kilómetro cuadrado. Dependiendo del número de habitantes por kilómetro cuadrado las provincias se clasifican en 5 grupos (0-50, 50-100, 100-150, 150-200 y +200). Como en prácticamente todos los ámbitos geográficos, observamos una gran diversidad entre las diferentes zonas de España. Nuestro país está caracterizado por grandes diferencias entre sus propias comunidades. Para comenzar con el comentario explicaremos primero la situación de las provincias más pobladas (+200): 


  • Estas provincias se encuentran en sitios estratégicos de España. Madrid, la provincia más poblada de España, es el centro neurálgico de nuestro país, en ella se llevan acabo las principales acciones de prácticamente todos los ámbitos, además es una de las provincias más industrializadas y, por tanto, más desarrolladas. Barcelona es un caso parecido, siendo la segunda provincia más importante de España también concentra muchas decisiones importantes y un alto nivel de industrialización y desarrollo. Tanto Bilbao como Guipúzcoa son provincias importantes en España debido a su alto grado en industrialización y a su gran apuesta por los parques tecnológicos y la inversión en I+D+i. Lo mismo ocurre en Pontevedra una gran provincia industrializada y que además cuenta con una gran flota pesquera. Otras tres provincias, como son Valencia, Alicante y Málaga, tienen una alta densidad de población debido, principalmente, a su característico turismo y al trabajo que éste crea. También encontramos en este caso tanto las Islas Baleares como las Islas Canarias debido a sus buenas temperaturas y a la tranquilidad y buenas playas que ofrecen las islas.
  • En el segundo grupo, y por tanto con una densidad bastante alta, se encuentran varías provincias costeras. En el norte podemos distinguir la densidad de población de las provincias de A Coruña, Asturias, Cantabria, La Rioja y Girona. Esta alta densidad se debe a que son provincias cercanas a grandes núcleos industrializados y desarrollados como hemos explicado anteriormente y se benefician de esto para conseguir también un buen grado de industrialización, además también tienen a su favor que son provincias costeras y por lo tanto más atractivas de cara al turismo. En la zona sur encontramos en este grupo las provincias andaluzas de Sevilla y Cádiz, la primera por ser una importante provincia española y la segunda por ser la más cercana a África.
  • Con un nivel algo inferior a este segundo grupo, encontramos el resto de provincias costeras en un tercer grupo con una densidad de población media pero muy superior a las zonas del interior español. Esto está causado por el éxodo rural que posteriormente explicaremos. También con un índice de densidad de población menor encontramos algunas provincias de interior que se "salvan" de este éxodo. Algunas de estas provincias son: Almería, Granada, Zaragoza, Navarra, Córdoba, Huelva, Tarragona, Valladolid, Castellón...
  • En el último grupo con el menor índice de densidad de población encontramos todas las provincias del interior peninsular, el espacio ocupado por las dos submesetas, y también las provincias de Huesca y Lleida. Estas dos últimas se encuentran en este grupo debido a que son provincias ocupadas principalmente por grandes montañas al encontrarse colindando con los Pirineos y por tanto también se ha visto afectada por el éxodo rural, en este caso a las provincias cercanas más desarrolladas. En el caso de las provincias del interior peninsular, como hemos expuesto anteriormente, esta falta de densidad comparada con las demás provincias españolas se debe al acusado éxodo rural. Este suceso se vio potenciado durante la revolución industrial y se produce por la diferencia de oportunidades que se daban en las provincias más desarrolladas industrialmente donde era mucho más fácil conseguir un trabajo para poder sobrevivir, en las zonas de interior la única profesión válida era la de campesino y principalmente de esta profesión solo se obtenían productos para la subsistencia de la familia. Por tanto ante esta situación la población joven, principalmente, decidió migrar hacía las zonas costeras y las zonas más industrializadas dejando el interior peninsular con una densidad de población muy baja e incluso abandonando muchos pueblos por completo y otros prácticamente sin vecinos.
En conclusión, España mantiene importantes diferencias en cuanto a su distribución demográfica. Éste dato, obviamente, no es positivo pues las provincias más desarrolladas tienen que cargar con el lastre de unas provincias muy por debajo de su nivel y esto produce que sea más difícil el desarrollo del país en general.

Edu Ramírez: Densidad de la población en España (2011), Geografía, abril de 2012