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sábado, 30 de enero de 2016

Paisajes vegetales y Espacios protegidos de la provincia de Córdoba. Bibliografía en la red

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Gacelas bajo la Alcazaba de Almería

En Almería ciudad, al pie de la Alcazaba, corretean gacelas del Sáhara, y con esto ya uno se hace una idea de cuánto se parece este clima al de África. Unos pocos antílopes llegaron aquí, a una granja del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en 1971, y ya son más de 400. Viven como en su casa. Es más, en el caso de las gacelas Mhor es su única casa, porque en la original se han extinguido. Esta especie no existe en libertad. Este centro, que cría otras tres especies, las reintroduce luego en Senegal, Mauritania y Marruecos. "Es un lugar único, Almería es el sitio con un clima más parecido a su zona de origen. De hecho, cuando llegaron se les hizo un cobijo, por si querían meterse, y nunca lo hicieron", cuenta Teresa Abaigar, bióloga de la finca.

Almería es la zona más seca de Europa, pero no es de ahora, sino de hace miles de años. Eso no es preocupante. Otra cosa es lo que se está desertificando ahora mismo. "El desierto es un ecosistema de miles de años, con mucha diversidad, con interacción entre las especies, muy afinado. En cambio, en una zona desertificada todo es banal, la vegetación se muere", dice Juan Puigdefábregas, uno de los mayores expertos mundiales sobre el tema. Vicente Andreu, director del Centro de Investigación de la Desertificación (Cide) del CSIC, en Valencia, cree que se ignora el sentido real de este fenómeno: "Se piensa en dunas y camellos, pero es algo más profundo. Significa pérdida de productividad biológica por la acción humana, que impide sostener el ecosistema".

En España está ocurriendo esto, una humillación del paisaje, en cinco sitios, aunque solo representa el 1% del territorio dentro un panorama en el que el 30% del suelo nacional ya está degradado. La desertificación avanza, asociada a regadíos excesivos, en los nuevos olivares del Este de Andalucía, en los cultivos de La Mancha, donde se están secando el Júcar y varios ríos, y en el Valle del Ebro. También en la gran dehesa que va de Salamanca a Huelva, por culpa de las subvenciones comunitarias por cabeza de ganado, que han disparado la población vacuna.

Pero el caso más grave con diferencia es cerca de donde viven las gacelas: la zona de mayor riesgo de desertificación en España son las 30.000 hectáreas de cultivo intensivo de El Ejido. Una explotación masiva está agotando los acuíferos y salinizando las tierras. El Ejido corre el riesgo de parecerse aún más a África. En concreto, al delta del Níger. Es un caso de manual. Un gran ciclo de lluvias a partir de los años sesenta creó en este país una fértil región de cultivo, atrajo mucha inmigración, se aplicaron técnicas agrícolas agresivas y los campesinos se endeudaron. Luego llegó una terrible sequía. El negocio se hundió , pero la gente no se podía ir. El paraíso se acabó. Francisco Domingo Poveda, director de la Estación Experimental de Zonas Áridas (Eeza), situada también en Almería, avisa: "El Ejido podría también acabar así". ¿Cuándo? No se sabe, pero es un riesgo real.

Los agricultores de la comarca lo saben. "Cómo no lo vamos a saber, si vemos cada año cómo cambia el clima y llueve cada vez menos", admite Lola Gómez, una agricultora de 49 años con una empresa familiar. En El Ejido están hartos de que les pinten como desalmados que arruinan la tierra, explotan inmigrantes y encima dan tomates que no saben a nada. Lola tenía tres años cuando su padre plantó el primer plástico, hace casi medio siglo. Dieciséis cuando en 1981 dejó de regar por simple inundación del terreno y comenzó a utilizar el goteo. Ella es la siguiente generación, más consciente del problema, y lleva catorce años con agricultura biológica, combatiendo plagas con bichitos, cultivando sin suelo y con un circuito que reutiliza el agua. Hasta aprovecha el pelo de coco que le sobra a la industria del automóvil para el sustrato de las semillas. Sí, es increíble, las marcas de coches usan la cáscara del coco para fabricar salpicaderos. Es una de las cosas rarísimas que se aprenden en El Ejido de la lucha maníaca por el agua.

Lo cierto, asegura Lola, es que si en 1981 los agricultores de esta zona usaban 230 hectómetros cúbicos por año en 10.000 hectáreas, hoy en el triple de terreno usan 120. Están obsesionados con exprimir cada gota. El problema es que llevan décadas escarbando en busca de agua hasta 600 metros de profundidad. Confían en que la tecnología acabe salvando a más de 15.000 familias productoras y pequeñas empresas, y el último logro es la nueva desaladora de Campo de Dalías. Entrará en breve en pleno funcionamiento y esperan que en quince años aporte el 20% del agua.

Lola está harta de los prejuicios sobre el famoso mar de plástico: "Hablan mucho, pero cuando salgo de Almería y veo cómo derrochan agua en el resto de España me llevo las manos a la cabeza. Lo que se hace en Almería con el agua no lo encuentras en ningún lugar del mundo, porque sabemos lo que vale". Vale una media de tres personas empleadas por hectárea, es decir, unas 90.000.

"Sí, son muy buenos en eso, en regar poco", comenta escéptico Puigdefábregas. "Pero eso quiere decir que la sal sube. Cuando eso sucede cambian de sitio y es así como se va desertificando la zona. Casi trabajan sin suelo. Solo ocupan sitio y agua. Dicen que aprovechan el agua lo menos posible, pero es que ya eso puede ser demasiado. La situación es muy mala. Son acuíferos con una vida limitada, nadie sabe cuánto. Es un sistema explosivo, y con el problema de la intrusión marina: cuando baja la presión hidráulica en el subsuelo entra el agua del mar y el día que irrumpa definitivamente eso ya no tendrá solución. Haría falta más prudencia".

Íñigo Domínguez: Gacelas bajo la Alcazaba de Almería, El País, 2 de diciembre de 2015

martes, 7 de enero de 2014

Cliserie de los Pirineos

Comenzamos la exposición indicando, a modo de introducción, que una cliserie de vegetación es un gráfico que muestra el escalonamiento de la vegetación en un relieve montañoso en función de la altura. En este caso se trata de un relieve montañoso peninsular de carácter alpino, en concreto los Pirineos Centrales. Vamos a dividir la exposición en dos apartados, análisis de los factores condicionantes de la disposición vegetal y descripción de los pisos vegetales.

La disposición de la vegetación en pisos es el resultante de un conjunto de factores que explican, en este caso serían los siguientes:
  • La altitud que conlleva la influencia del gradiente térmico (-0,65ºC cada 100 metros), en este caso se trata de una montaña de elevada altitud, aproximadamente 2700 metros.
  • La variación en función de la orientación de la laderas en dos aspectos: las precipitaciones entre la ladera más húmeda de Barlovento y Sotavento y la diferente exposición al sol de la solana y la umbría de la montaña. El reflejo de este condicionante se aprecia en la diferencias de altura en la que delimitamos cada uno de los pisos de vegetación en cada una ladera, la altura en la que encontramos cada especie, pino albar entre los 900 y 1300, la densidad e importancia de cada una de ellas, el pino es mucho más relevante en la ladera este y, por último, la presencia del haya en la ladera oeste frente al roble en la este.

En ambas laderas, al bosque lo suceden los prados y la roca desnuda de vegetación en las cotas más altas.

En segundo término vamos a analizar cada unos de los pisos de vegetación de forma más precias. La montaña alpina o pirenaica tiene cuatro pisos vegetales En segundo término vamos a analizar cada unos de los pisos de vegetación de forma más precias. La montaña alpina o pirenaica tiene cuatro pisos vegetales:

  • El piso basal, hasta los 1200 metros, incluye encinas y robles.
  • El piso subalpino, entre los 1 200 y los 2 400 metros, reúne coníferas naturales, como el abeto, el pino negro y el pino silvestre. El abeto puede formar bosques mixtos con el haya como vemos en la ladera oeste. El sotobosque está constituido por arbustos como el rododendro y el arándano.
  • El piso alpino, entre los 2400 y los 3000 metros, es dominio del pra­do, que tiene un período vegetativo corto, ya que pasa siete u ocho me­ses cubierto por la nieve. Por este motivo no pueden desarrollarse plan­tas de mayor tamaño. En estas alturas abundan los sectores de roca desnuda y los canchales, donde crecen pequeñas plantas rupícolas, es decir, adaptadas a vivir en las rocas.
  • El piso nival, por encima de los 3 000 metros, tiene espacios de topo­grafía algo plana o de pendiente reducida, en los que la nieve se man­tiene todo el año y la vegetación es inexistente. Posee también otros es­pacios de fuerte inclinación, donde la nieve desaparece cierto tiempo. Aquí se encuentran pequeñas plantas rupícolas, dispuestas directamente sobre la roca (como líquenes y musgos), o en las grietas y fisuras.


http://wiki-chemageo.wikispaces.com/CLISERIE+PIRINEOS

domingo, 15 de diciembre de 2013

Cliserie de Sierra Nevada

Se utiliza la designación geográfica cliserie o cliséride para describir los diferentes tipos de vegetación que se encuentra a una determinada altura dentro de una cordillera. La vegetación se distribuye en forma escalonada debido a las variaciones que presenta el clima en las diferentes altitudes. Hay dos tipos de cliséride: altitudinal y latitudinal. La cliséride altitudinal se distingue por presentar cuatro escalones de vegetación a diferentes alturas. El primero es el basal; le siguen el montano y el subalpino y, el de mayor altura, el alpino. Las especies van variando de las menos resistentes al frío en la zona basal a las de más tolerantes al frío y a peores suelos en la zona alpina. La secuencia típica de escalones arbóreos comienza con los robles, continúa con los abetos y hayas y termina con los pinos negros, tras los cuales no crecen más árboles sino matorrales y herbáceas muy resistentes a las bajas temperaturas, como el edelweiss.



En Sierra Nevada, la vegetación se divide en pisos bioclimáticos:
  • Vegetación de zonas bajas. Hasta los 700 metros de altitud, sobre la cara sur, crece el piso termomediterráneo, que se caracteriza por inviernos suaves y veranos muy calurosos. En general, esta franja de tierra está cultivada, pero se calcula que en esta zona, la flora natural estuvo compuesta de enebros, candiles, lentisco y zarzaparrilla. En suelos debilitados por fenómenos extremos, como un incendio forestal, suele haber romerales, jarales y aulagares.
  • Vegetación de baja montaña. Desde los 700 metros hasta alrededor de los 1300 metros de altura, crece el piso mesomediterráneo, que se diferencia del termomediterráneo por presentar heladas durante el invierno, aunque el verano es caluroso. Aquí, la flora natural está compuesta de lentisco, zarzaparrilla, acebuche, encina, torvisco, enebro y madreselva.
  • Vegetación de media montaña. Desde los 1300 metros hasta los 1900 metros de altura, crece el piso supramediterráneo, que se caracteriza por presentar veranos templados e inviernos un poco más fríos, con nevadas y heladas frecuentes. Algunas especies se desarrollan en forma de bosques, como el melojo, arce y quejigo. Los encinares se desarrollan entre los 1300 y los 1750 metros con predominio de encina y variedades de enebros, agracejos, ruscos, torviscos y majuelos.
  • Vegetación de alta montaña. Entre los 1900 metros y alrededor de los 2700 metros de altura, crece el piso oromediterráneo, que es el que caracteriza a la Sierra Nevada por la variedad de especies y el colorido que aportan.
  • Vegetación de las cumbres. Desde los 2600 metros a los 2800 metros de altura, se desarrolla el piso crioromediterráneo. Las temperaturas extremas, los vientos, la falta de agua en la estación cálida, la fuerte insolación y la existencia de nieve a lo largo de prácticamente ocho meses al año, no facilitan el crecimiento de especies leñosas. En este piso crecen los borreguiles, también conocidos como pastizales de montaña o como pastizales nevadenses de alta montaña. Esta vegetación, que también se encuentra en la parte más elevada del piso oromediterráneo, posee algunas características similares a la tundra ártica, con alto nivel de endemismo y con el cervuno como flora representativa.

Cliserie de la Sierra de la Demanda

La cliserie de la Sierra de la Demanda, en el Sistema Ibérico, es un gráfico que muestra el escalonamiento de la vegetación en función de la altura. Las causas del escalonamiento son las variaciones de temperatura ocasionadas por el progresivo incremento de la altitud. La temperatura disminuye una media de 0,5 - 0,6 ºC por cada 100 m de ascenso, y las precipitaciones se incrementan por el enfriamiento del aire. El resultado es un escalonamiento climático desde la base a la cima y, como consecuencia, un escalonamiento en la vegetación.


En esta sierra podemos distinguir los siguientes pisos de vegetación:
  • Los bosques se extienden hasta los 1700 m y van variando sus especies en función de la altura.
- Hasta los 1000 m, en la cara norte hay una combinación de quejigo y melojo, árboles característicos del clima oceánico de transición; no son muy altos y mantienen sus hojas secas hasta el nacimiento del nuevo brote.

Y en la cara sur, hasta los 700 m, domina la encina, el árbol más característico y extendido del clima mediterráneo. Es resistente a la sequía y se adapta a todo tipo de suelos. Su bellota se aprovechaba para el ganado, y su madera, dura y resistente, para ruedas, carpintería exterior, utensilios y carbón; y en los siguientes 300 m, se encuentra el pino negro, árbol no muy alto y de follaje denso y oscuro, que se adapta perfectamente a temperaturas frías.

- De los 1000 a los 1250 m, en la umbría domina el melojo, y en la solana el quejigo (comentados anteriormente).

- Hasta los 1700 m, en la cara norte se dan las hayas, las cuales toleran muy bien el frío, pero mal el calor. Requieren gran humedad y prefieren los suelos calcáreos. Su madera, dura y de buena calidad, se aprovechaba para el carboneo, celulosa o construcción; y su fruto (el hayuco) para alimentar al ganado y extraer aceite. Actualmente, la madera se emplea para muebles, utensilios y leña.
En la cara sur, hasta los 1500 m domina el melojo, y en el resto las hayas.

- El matorral y los prados se imponen por encima de los 1700 metros de altitud, donde el frío impide el crecimiento de los árboles.

- El matorral (de los 1700 a los 1900 m) incluye especies como el brezo, un arbusto de uno a dos metros de altura, muy ramoso, de madera dura y raíces gruesas, que sirven para hacer carbón de fragua y pipas de fumador.

- Y los prados (hasta los 2100 m) son una vegetación herbácea que ocupa grandes extensiones de terreno y se utilizan como pasto para el ganado.

La cliserie es un gráfico que muestra el escalonamiento de la vegetación en función de la altura. Las causas del escalonamiento son las variaciones climáticas ocasionadas por el progresivo incremento de la altitud. Las temperaturas disminuyen una media de 0,5 °C/0,6 °C por cada 100 metros de ascenso y las precipitaciones se incrementan por el enfriamiento del aire.  El resultado es un escalonamiento climático desde la base a la cima y, como consecuencia, un escalonamiento de la vegetación. También influye en la sucesión vegetal la posición en las vertientes, pues la umbría, orientada al norte, es más húmeda y fría que la solana, orientada al sur, y por tanto, más cálida y menos húmeda.


En la Sierra de la Demanda, el piso forestal se extiende hasta los 1700 metros; el piso supraforestal, entre los 1700 y los 1900 metros está ocupado por el matorral; y desde los 1900 metros dominan los prados. En la vertiente norte, más fría y húmeda, se suceden el quejigo y el melojo hasta los 1000 m; solo el melojo entre los 1000 y los 1250 metros; el haya entre los 1250 y los 1700 m; el brezo entre los 1700 y los 1900 m y por encima de los 1900 m los prados. En la vertiente sur, menos húmeda y más cálida, se escalonan la encina hasta los 700 m; el pino negro entre los 700 y los 1000 m; el quejigo entre los 1000 y los 1250 m; el melojo entre los 1250 y los 1500 m; el haya entre los 1500 y los 1700 m; el brezo entre los 1700 y los 1900 m y por encima de los 1900 m los prados.

– La encina y el pino negro solo se encuentran en la vertiente sur.

• La encina es un árbol de 10 a 12 metros de alto, tronco grueso, copa grande, hojas duras y bellotas como fruto. Resiste a la sequía y se adapta a todo tipo de suelos. Tradicionalmente su fruto se empleaba para la alimentación del ganado y su madera, muy dura y resistente, para ruedas, carpintería exterior, utensilios y carbón, muy apreciado por su buena combustión y su alto poder calorífico. Hoy ha perdido buena parte de estos usos (salvo el marginal de la bellota para alimentar al cerdo ibérico).

• El pino negro es una conífera entre 10 y 15 metros de altura, con ramaje poco denso y hojas cortas y de un color oscuro que lo singulariza de las demás especies de pinos. Soporta suelos muy pobres, tanto en sustrato calizo como silíceo, y bajísimas temperaturas, vendavales, ventiscas y tormentas; en estos casos su porte disminuye y su forma cónica se vuelve tortuosa. Forma bosques de baja espesura con un sotobosque muy desarrollado. Se utiliza para la obtención de madera y resina.

– El quejigo, el melojo y el haya están presentes en ambas vertientes, pero se localizan a alturas más elevadas en la meridional.

• El quejigo es un árbol de tronco grueso, hojas duras, muy vellosas y algo coriáceas, parecidas a las del roble, pero más pequeñas y marescentes (permanecen secas en el árbol hasta el surgimiento del nuevo brote). Se adapta bien a casi todo tipo de suelos. Sus bellotas, más tempranas que las del roble, se han usado tradicionalmente para la alimentación del ganado.

• El melojo o rebollo, de aspecto semejante al roble, posee tronco bajo y copa ancha y prefiere suelos silíceos como los de la Sierra de la Demanda. Se ha utilizado tradicionalmente para leña y los numerosos brotes que salen de sus raíces para la alimentación del ganado.

• El haya es un árbol que alcanza hasta 30 metros de alto, con tronco grueso y liso y ramas de gran altura, que tolera mal el calor y muy bien el frío y exige gran humedad. Su crecimiento es bastante lento. Su madera, dura y de buena calidad, se utilizaba tradicionalmente para carboneo, celulosa o construcción; su fruto, el ayuco, servía para alimento del ganado y para extraer aceite. Actualmente la
madera se emplea para muebles, utensilios y leña.

– El brezo es un arbusto de unos dos metros de altura y abundantes ramas, que huye de los suelos calcáreos y se instala en los silíceos, como los de la Sierra de la Demanda. Sus ramas sirven para hacer carbón y su madera, muy dura, es buena como combustible y apreciada por los tallistas para fabricar objetos como pipas de fumar.

– Los prados son una vegetación herbácea propia de las zonas más elevadas de los relieves montañosos, donde el frío y los largos periodos en los que el suelo aparece cubierto por la nieve impiden el desarrollo de plantas de mayor tamaño. El prado, al tener un periodo vegetativo corto, puede crecer en estas condiciones. Su principal aprovechamiento es como pasto de diente para el ganado.

http://wiki-chemageo.wikispaces.com/CLISERIE+DEMANDA

Esta entrada fue publicada en un blog de 2º Bachillerato del IES Marqués de Villena, sábado, 19 de diciembre de 2009

Comentario de una cliserie: La Sierra de Guadarrama

1. LECTURA DEL GRÁFICO: Cliserie (definición)

Es un gráfico que representa la distribución escalonada de la vegetación en función de la altura en las zonas montañosas. Puede representarse sobre un corte topográfico o de forma esquemática mediante un triángulo o pirámide semejante a una montaña. La variación de la vegetación en altura puede realizarse a través de símbolos (iconos en forma de vegetación), colores o utilizando ambos modelos a la vez. 

En la gráfica que nos ocupa, el perfil se representa mediante una pirámide que asemeja una montaña. El eje vertical mide la altitud en metros de la elevación montañosa y sobre el eje horizontal se dibuja un perfil esquemático. Los colores señalan cada piso altitudinal y los iconos señalan las especies vegetales que ocupan cada piso.



Escalonamiento de la vegetación (causas y consecuencias)

Las causas del escalonamiento son las variaciones climáticas ocasionadas por el progresivo incremento de la altitud. Las temperaturas disminuyen una media de 5ºC-6ºC cada 1000 metros de ascenso (gradiente térmico vertical) al tiempo que las precipitaciones se incrementan por el enfriamiento del aire. También es importante la orientación con respecto al Sol (diferencia térmica entre solana y umbría), la exposición a las masas de aire (diferencia de humedad y temperatura entre barlovento y sotavento), la calidad y características edafológicas (de los suelos) y la presencia de agua en la zona (acuíferos, manantiales, ríos, etc.).

El resultado es un escalonamiento climático desde la base a la cima. Como consecuencia, también se escalona la vegetación.

2. ANÁLISIS E INTERPRETACIÓN DE LOS DATOS

Pisos y vegetación de la cliserie 

La vegetación en las zonas montañosas se degrada en función de la altitud, definiendo distintos pisos dependiendo del clima.

En cuanto a la orientación (barlovento-sotavento y solana o umbría), en esta cliserie no aparece ninguna variación destacada de la vegetación, por tanto ambas vertientes incluyen las mismas especies vegetales. Esto significa que, en las montañas de esta sierra, la orientación no es relevante para diferenciar las especies.

En este gráfico podemos encontrar dos pisos claramente diferenciados: el piso basal o forestal, ocupado por el bosque perennifolio en la parte más baja, caducifolio en zonas más elevadas y coníferas (pinares) a mayor altitud, y el piso supraforestal y la cima, donde colonizan el matorral y existe la posibilidad de que aparezca una zona de prado.

Los bosques se extienden desde los 600 metros de la base (altitud media de la Meseta en la zona del centro de la Península) hasta los 2000 metros, variando las especies en función de la altura de la montaña:
  • Entre los 600 y 1200 metros domina la encina (encinar, bosque perennifolio), árbol más característico y extendido del clima mediterráneo. Muy resistente a la sequía, se adapta muy bien a todo tipo de suelos. Tradicionalmente se aprovechaba su fruto, la bellota, para alimento para el ganado, y su madera, muy dura y resistente, para fabricar ruedas, carpintería exterior, utensilios y como carbón. En la actualidad ha perdido buena parte de su utilidad, quedando la bellota como alimento del ganado (cerdo ibérico).
  • Entre los 1200 y 1700 coloniza el roble (robledal, bosque caducifolio), árbol que no soporta veranos calurosos y su tolerancia al frío es moderada, exigiendo bastante humedad. Especie de madera dura, en el pasado se aprovechaba para hacer carbón y diversos útiles. En la actualidad se utiliza en la construcción de vigas y suelos interiores (parqué), muebles, traviesas de ferrocarril, madera para barcos y leña.
  • Por encima del roble, a unos 1800 metros, quedan hayas (hayedo, bosque caducifolio) residuales. Este árbol, que requiere una gran humedad, tolera mal el calor y se adapta muy bien al frío. Prefiere suelos calcáreos (formados a partir de la descomposición de rocas calizas), lo que explica el poco desarrollo en el Sistema Central donde abunda el suelo silíceo (tierra parda meridional). Su madera es dura y de muy buena calidad, aprovechada tradicionalmente para carboneo, celulosa y construcción, y su fruto, el hayuco, servía para alimento del ganado y extracción de aceite (comestible o para quemar). Actualmente, su madera se emplea para realizar muebles, leña y utensilios.
  • Entre 1800 y 2000 metros se encuentra el pino silvestre o pino albar (pinar, bosque de coníferas, de hojas aciculares), árbol de gran porte (hasta 30 metros de altura), que tolera y se adapta muy bien al frío y a condiciones extremas. Su madera se utiliza para fabricar muebles y en la construcción. La resina constituye un excelente producto de esta especie.
El matorral y los prados dominan las alturas superiores a los 2000 metros, donde el frío impide el crecimiento de los árboles. El matorral incluye especies como la jara, el prado está formado por céspedes y vegetación herbácea que se utiliza como pasto de diente para alimentar al ganado.

3. CONCLUSIONES:

Localización geográfica

Según los datos que tenemos, encinar en la base, robledal por encima, más arriba restos de hayedo, y matorral y zonas de pradera en la cumbre, se trata de una zona de montaña mediterránea del interior de la Meseta. Por su altitud (rondando los 2500 metros) claramente forma parte del Sistema Central.

Usos del espacio

Como ya se ha comentado anteriormente, el espacio forestal puede ser aprovechado a través de la silvicultura (madera, ramas, rastrojos, resina, carboneo, micología, etc.), la ganadería aprovechando pastos y frutos silvestres (bellotas, hayucos), y el turismo relacionado con el medio ambiente y los paisajes naturales de montaña (senderismo, turismo rural, turismo de parques naturales, hostelería, etc.). En la actualidad, la sierra de Guadarrama ha sido declarada Parque Nacional.

Posible evolución del espacio

La actividades antrópicas han ido cambiando a través de los siglos estos espacios naturales de montaña en zona mediterránea. En la actualidad, ha aumentado exponencialmente la presión económica y demográfica que se ejerce sobre el Sistema Central, del que forma parte la sierra de Guadarrama, poniendo en peligro la biodiversidad de algunas zonas (ecosistemas, especies vegetales y animales) que corren el riesgo de perder valor ecológico y paisajístico si no se logra invertir esta dinámica. La actividad humana se ve aumentada por los incendios y las quemas incontroladas que cada temporada se producen.

sábado, 30 de noviembre de 2013

Hayedos en la Península Ibérica

El haya (Fagus selvatica) reina en otoño en las áreas montañosas de clima húmedo. Aunque de vocación solitaria, suele formar bosques mixtos con abetos, tejos, abedules, serbales y acebos. Pocos tan tenaces como este amante de las umbrías: resiste el órdago invernal y la frondosidad de su copa deja escasas posibilidades a los competidores en la penumbra del sotobosque. 


1. SELVA DE IRATI (NAVARRA)

Los diez hayedos más espectaculares de España

La imposibilidad de hacerle justicia a este hayedo-abetal situado en el Pirineo navarro es palpable, pues hablamos de un lugar real, no de una creación literaria, aunque también el lamento del fantasma de doña Juana de Labrit, madre de Enrique IV, rey de Francia, envenenada en París en vísperas de la trágica noche de San Bartolomé, que en los días de tormenta se pasea por Irati de la mano de brujas y lamias. A este lugar mágico se accede por Orbaizeta en su costado occidental y por Ochagavía en el oriental. Existen numerosas posibilidades de paseos y travesías a pie o en bicicleta. 

2. URBASA (NAVARRA)

Los diez hayedos más espectaculares de España

En el borde del balcón de Pilatos se detiene el tiempo. apenas hay ríos de superficie, porque el agua se filtra por grietas y simasformando una red subterránea. Pero en la pared del Capellán hay un rebosadero; el agua se despeña en cascadas y, tras una caída de cien metros, da vida al río Urederra. La excursión a este nacedero transcurre entre una frondosa vegetación donde dominan las hayas. El hombre ha habitado estos lugares desde hace 100.000 años. Durante siglos, el bosque fue explotado para la obtención de leña, carbón vegetal y pastos, usos tradicionales que hoy conviven con la conservación del paisaje y su biodiversidad.

3. SAJA-BESAYA (CANTABRIA)

Los diez hayedos más espectaculares de España

El norte que se asoma al Cantábrico tiene las espaldas cubiertas por algunas de las masas forestales mejor conservadas de la península Ibérica. El Parque Natural Saja-Besaya, flanqueado por las cuencas de los ríos a los que debe su nombre, Conviene visitar el Centro de Interpretación situado en la aldea de Saja. La riqueza faunística del parque es notable, con especies como jabalí, nutria, lobo, águila real, corzo y ciervo, cuya berrea otoñal atrae a miles de curiosos. En la zona sur del parque es posible observar al oso pardo.

4. AIZKORRI-ARATZ (GUIPÚZCOA Y ÁLAVA)

Los diez hayedos más espectaculares de España

Este espacio protegido alberga uno de los tesoros naturales más significativos de la cornisa cantábrica y posee, además, un marcado carácter etnológico y religioso. Por sus trochas pasaron a lo largo de los siglos desde reyes a pastores, desde peregrinos a montañeros.

5. PARQUE NACIONAL DE ORDESA Y MONTE PERDIDO (HUESCA)

Los diez hayedos más espectaculares de España

Este monumento calizo que asombra en todas las estaciones muestra en otoño su cara más espectacular. Para gran parte de sus visitantes, el parque se circunscribe a la hoz de Ordesa, con sus praderas, paredones, fajas, cascadas y bosques. Desde Escalona la pista discurre pegada al acantilado y asomada al río Bellós, y es de dirección única por razones obvias, ofreciendo la escapatoria por Buerba o Fanlo, excelentes muestras de arquitectura montañesa. Subiendo a Buerba hay un mirador para contemplar los majestuosos contrafuertes del cañón y su avance zigzagueante hacia el corazón de la espesura multicolor.

6. LOS CAMEROS (LA RIOJA)

Los diez hayedos más espectaculares de España

«Ya se van los pastores, ya se van marchando, ya se queda la sierra triste y callando. Ya se van los pastores para Extremadura, ya se queda la sierra triste y oscura. Más de cuatro zagalas quedan llorando». Un buen comienzo para poder adentrarse en los senderos de la cuenca alta del río Ireguaen busca de colores otoñales. Por ejemplo, el que nos lleva al paraje del Achichuelo, donde se juntan las aguas del barranco de «La Chihuelo» (su nombre original) con las del Iregua. 

7. MONTSENY (BARCELONA)

Los diez hayedos más espectaculares de España

El macizo del Montseny se riega con los vientos húmedos procedentes del Mediterráneo, que disparan los niveles de pluviosidad en algunas zonas del parque. La brujería arraigó al abrigo de los bosques, y se dice que aún perviven los grimorios, libros de fórmulas mágicas que pasan de generación en generación. Su accidentada orografía también sirvió de refugio a bandoleros y trabucaires (combatientes irregulares de la guerra contra la Francia napoleónica que, con el paso de las décadas, devinieron en partidas carlistas). Entre las múltiples rutas la más otoñal es la del hayedo de Santa Fe, tomando como referencia la villa de Fogars de Montclús. 

8. LA PEDROSA (SEGOVIA)


Los diez hayedos más espectaculares de España

También nombrado como hayedo de Riofrío de Riaza formaría, junto con el de Montejo y el de Tejera Negra, una legendaria tríada de rarezas en el centro de la península. De los tres, este es el menos conocido, al que se llega por carreteras más secundarias. Desde Riofrío se asciende al puerto de la Quesera hasta que nos topamos con el hayedo.  Reserve parte de su tiempo para visitar Riaza, Ayllón... o los pueblos de arquitectura roja y negra, como Villacorta, Madriguera, El Muyo o Majaelrayo. 

9. MONTEJO DE LA SIERRA (MADRID)

Los diez hayedos más espectaculares de España

Las tierras de la Sierra del Rincón (conocida también como Sierra Pobre), situada entre las estribaciones de Somosierra y el macizo de Ayllón, fueron utilizadas por los nobles para el ocio y la caza. Después evolucionaron hacia los aprovechamientos tradicionales, con dominio de la ganadería. Corzos y jabalíes encuentran un refugio impagable donde no falta alimento en los meses de aprovisionamiento previos al invierno. Ayucos, bellotas y bayas se prodigan en árboles y arbustos. Pero son las hayas de troncos retorcidos las que seducen y asombran. 

10. TIERRA NEGRA (GUADALAJARA)

Los diez hayedos más espectaculares de España

Hace un par de décadas los amantes de los bosques caducifolios se podían dejar caer por el hayedo de Tejera Negra sin previo aviso, e incluso acampar en sus puertas, pasear sin aglomeraciones por sus senderos, aliarse con el silencio para sorprender a algún corzo, refugiarse de la lluvia bajo un tejo y comer los frutos del madroño. La notoriedad de este bosque relíctico aconsejó poner númerus clausus para el acceso en coche, aunque con tiempo y ánimo se puede ir caminando desde Cantalojas siguiendo el curso del río Lillas. El premio merece la pena: un hayedo de postal con rutas circulares señalizadas y cresterías rocosas en el horizonte, donde bate sus alas el águila real. Más información aquí, donde se pueden gestionar las reservas para el aparcamiento.

http://www.abc.es/viajar/top/20121105/abci-hayedos-norte-espana-201210291615.html